.Y sí: le han dado el Nobel de Literatura a Vargas-Llosa. Personalmente no puedo juzgar la justicia de tan alto otorgamiento porque mi relación con el premiado no pasa del sufrimiento de la lectura de "La guerra del fin del mundo", el disfrute de la de "La fiesta del chivo", el interés de una conferencia en la Juan March y el olvido de algún artículo periodístico. Pobre bagaje para opinar, desde luego. Aunque tampoco mucho mayor parece el de muchos de los opinadores profesionales que pueblan radios, diarios y demás media, que sí que se han atrevido - y mucho - a regalarnos con sus deposiciones.
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Al respecto, lo primero que me ha sorprendido - es un decir - es la profunda y mayoritaria animadversión que ha producido la concesión de este premio a este escritor. Al menos en el minúsculo territorio en el que me ha tocado vivir por ahora. Reiteradamente lo han tachado de señorito reaccionario, de político de derechas, opresor de lenguas minoritarias... Olvidando - o queriendo olvidar - que se le había otorgado un premio de literatura por su actividad como escritor, no el Nobel de la Paz, mucho más político, o el Nobel al Tío Más Simpático. No he encontrado, en cambio, ni una sola crítica al valor de su obra, que fundamentara el repudio a la decisión de la Academia Sueca.
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Más sorprendente ha sido, si cabe, la reacción de los defensores del premiado. En vez de señalar precisamente esa verdad de Perogrullo, de resaltar lo importante de su obra, de su trascendencia, o señalar que nada tienen que ver las ideas políticas o el estilo de vida de un artista con el valor de su obra - excepto en casos extremos: jamás leería el "Mein Kampf" aunque fuese el mejor libro de la Historia, claro -, se han dedicado a puntualizar que sí, que es de derechas, pero con una gran consciencia social, y muy culto, y viajado, y agradable en el trato, y hasta algo excéntrico, que se casó primero con una tía política y luego con una prima... ¡Fíjense!
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Y ahí es donde me huele a chamusquina. Porque puedo entender que los detractores se aferren a motivos espurios para deslucir al premiado, ya que no parece haber razones puras desde un punto de vista estricto. Pero que quienes creen que tal premio es justo, en vez de acudir a esas razones puras, recurran a rebatir las críticas con alegaciones igualmente ridículas, no puede ser fruto de la mera casualidad - que no existe, insisto - y mucho me temo que no es más que otra señal de los tiempos en que vivimos. Y es que nos están acostumbrando a la desaparición del más mínimo criterio crítico, del desarrollo de un discurso inteligible, de la razón, el pensamiento, del análisis. Pronto dará lo mismo que se confunda la gimnasia con la magnesia porque todo dará lo mismo.
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Supongo que la pregunta es quién sale beneficiado con toda esta confusión. O, mejor, lo que interesa es la respuesta.
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Una última mirada: la foto que encabeza ilustraba un artículo hagiográfico, como señal del compromiso social de Vargas Llosa. Tan solo basta una ojeada para comprobar, de nuevo, la impostura. El clochard - en expresión de Cortázar - ocupa la parte izquierda del banco, las manos recogidas, sí, pero las piernas abiertas cómodamente, el gabán desparramado tomando posiciones hacia el centro del asiento; el escritor, por su parte se escora hacia la derecha todo lo que la elegancia le permite, su hombro izquierdo ya fuera del respaldo, con las piernas cruzadas y el ceño que se pregunta cuánto tardará el maldito fotógrafo en hacer la maldita foto y si no había un banco más largo... ¿Era necesario?
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3 atisbos:
Justito lo que iba a decir.
Muy bueno.
Asi qye no me has hecho el favor y has desaparecido y voy a tener que seguir aguantando tus tonterías que a nadie interesa. Habria sido demasiado bueno viniendo de ti.
El nobel de literatura parece que se ha vuelto una excusa para ponerle a algunos libros esas simpáticas cintitas que igual rezan "último ganador del nobel de literatura" que "a Murakami le gustaba mucho" (u a cualquier otro escritor más o menos afortunado a quien seguir). A mí me parece ya que actualmente todos hablan mucho de autores como cotilleos pero la gente sigue sin leer mucho, y lo poco que leen no siempre es demasiado comentable.
¿Quedo terriblemente mal confesando que no había notado que tenías este nuevo blog o aún más sorprendiéndome porque tenga comentarios?
Un abrazo, muy desde la distancia.
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