Ha sucedido esta mañana. Han entrado los dos por la puerta de la exposición como dos clientes cualesquiera. Él un poco más adelantado, ella con la vista un poco baja. Yo estaba allí, así que se han dirigido a mí: "mire, esto no es ni para Cáritas, ni para una ONG, ni para ninguna campaña, es para mí y para mi familia, ¿puede ayudarnos con algo?", me ha espetado el hombre, mirándome a los ojos, algo envarado, pero sin vergüenza. Su mujer también me miraba, pero algo encorvada. Yo sí he sentido vergüenza cuando le he alargado el billete que he encontrado en la cartera, mientras musitaba una disculpa y un buena suerte. "¿Buena suerte? Tengo cincuenta y un años, toda la vida trabajando y mire adónde he llegado... Mis hijas todavía no saben cómo pasamos las mañanas su madre y yo, pero se enterarán pronto... Adónde he llegado," y solo en ese momento se le han caído los hombros. Su mujer le ha cogido la mano y así han salido por la puerta. Como dos clientes cualesquiera. Ha sucedido esta mañana, a primera hora, y yo todavía sigo sintiendo vergüenza.
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7 atisbos:
joder...
Lamentablemente, la crisis está dando lugar a un nuevo género literario.
Muy bueno, Nadna.
Eso, Mery, jodidos.
Desgraciadamente, Blanco, no se trata de un genero literarario sino de la más pura y dura realidad: pasó así tal cual.
Sí, ese es el rostro afilado de la realidad.
Estamos jodidos.
Siempre la realidad, incluso traspasándo la puerta de una galería de arte.
Precioso y preciso. Ese y no otro, es el estado de la cuestión.
Me gusta mucho cómo cuentas. te sigo. Un beso.
Y menos mal, que nos queda el arte, el desconcierto es mucho menos, nos acostumbramos a él mirándolo.
soy también la idiota.
un beso y gracias por visitarme.
Siempre nos quedará el arte, la cultura y el pensamiento, Marcela... aunque recuerdo que mi profe de Economía Política mantenía que tales cosas no eran más que lujos superfluos que se permitían las sociedades opulentas, que habían superado el estadio de cubrir las necesidades básicas de supervivencia, en sentido amplio.
El placer de haberte conocido es mío, por otra parte.
Un beso
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